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    Cambio de Pañal


Cuando no esté alimentando al bebé, le estará cambiando el pañal, por lo menos diez veces al día. Aunque pueda parecerle mucho, pronto cambiar al bebé se volverá parte de la rutina y lo hará casi sin darse cuenta. Aunque no lo crea, no le importará. Esto es lo que probablemente ocurra:

La excreta. Los padres primerizos se sorprenden con lo que ven en el pañal del bebé. Muchísimas cosas pueden afectar grandemente la apariencia de la excreta del bebé, incluido lo que el recién nacido esté ingiriendo (leche materna o fórmula).

La primera evacuación es una sustancia espesa, verde oscuro o negra, que se conoce como el meconio, la cual llenaba el intestino del bebé antes de nacer. Una vez que el bebé expulsa esa materia, la digestión normal comienza y la excreta se vuelve más suave y más clara. El bebé lactado gradualmente tendrá evacuaciones suaves, casi líquidas, que parecerán mostaza con semillitas. Los bebés alimentados con fórmula tendrán una excreta más dura de color canela o amarilla. La excreta de los bebés mayorcitos tendrá el color y la consistencia de lo que hayan comido recientemente, de manera que si algo luce extraño, lleve un registro de los hábitos alimentarios del bebé y esto la ayudará a determinar si existe algún problema.

Si pasa un día o dos sin que el bebé evacue, no entre en pánico, siempre y cuando la barriga de la criatura se sienta suave y el bebé se vea contento. Todos los bebés son diferentes y la frecuencia con que evacuan varía. Por ejemplo, algunos bebés lo hacen luego de cada comida. Otros, sobre todo los bebés lactados, lo hacen sólo una vez a la semana. Comuníquese con el proveedor del cuidado de la salud si la excreta del bebé es dura o demasiado seca, o si hay cantidades notables de sangre, mucosidad o agua en la excreta. Los bebés raras veces sufren de verdadero estreñimiento.

Como la excreta de los recién nacidos suele ser un tanto líquida, es difícil saber si el bebé tiene diarrea o si se trata de una evacuación típica y saludable. Preste atención a cualquier aumento súbito en la frecuencia de la evacuación o a si es demasiado líquida o de alguna manera diferente a lo normal. De ser así, asegúrese de llamar al pediatra.

La orina. Los bebés no tienen un itinerario particular para orinar. Los músculos de la vejiga de los recién nacidos todavía no han madurado y no pueden contener la orina por largo rato. Quizás mojen el pañal una vez por hora o cuatro veces al día y ello se considera dentro de lo normal. Esto aplica a los bebés mayorcitos también. Probablemente tenga que cambiar unos seis pañales orinados al día (de cuatro a seis pañales desechables o de seis a ocho pañales de tela).

Durante los primeros días después de nacido, la orina del bebé será muy pálida y gradualmente irá cambiando a un tono más oscuro de amarillo a medida que se vuelva más concentrada por el consumo de leche materna o fórmula. También podría encontrar una mancha rosadita en el pañal del bebé. Es probable que esto sea orina concentrada y, siempre y cuando el bebé orine cuatro pañales o más al día, no tiene de qué preocuparse. Sin embargo, si la mancha persiste por unos días o si detecta sangre real en la orina o la excreta, comuníquese enseguida con el proveedor del cuidado de la salud. Al principio tal vez se le dificulte determinar si el bebé ha mojado el pañal, ya que los recién nacidos no orinan mucho. Para asegurarse, coloque una hoja de papel de inodoro en el pañal desechable del bebé para ver si el papel queda empapado.

Como nota aparte, durantes las primeras semanas, recuerde tratar de no tocar el muñón del cordón umbilical, para permitir que se caiga y se cure por sí solo. 
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